• Psic. Paola Solís García

¿Qué es la resiliencia?

Actualizado: 11 mar

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Por: Psic. Paola Solís García


Las adversidades, el dolor y las crisis son partes inevitables de la vida del ser humano. Sin embargo, esas experiencias, a diferencia de lo que se suele pensar, no son malas necesariamente, pues mediante las crisis y el dolor somos capaces de aprender las mejores lecciones y ampliar nuestra mente a nuevas perspectivas de nosotros mismos y de nuestro contexto.


Sin duda en los últimos años la “resiliencia” ha sido tema de conversación y de estudio dentro y fuera del campo de la psicología, no obstante, en medio de la crisis sanitaria en la que nos encontramos actualmente por el nuevo coronavirus (Covid-19), este término ha tomado mayor importancia para el personal de salud y las personas en general.


El término resiliencia proviene del latín resilio, que significa “volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar”. Este concepto fue por primera vez utilizado en la física, refiriéndose a la capacidad de un material de recobrar su forma original después de ser sometido a altas presiones.

Por lo que, la resiliencia en el ser humano se refiere a un proceso de adaptación positiva ante los sucesos adversos o estresantes. La cual consiste en dos componentes:

  1. La resistencia frente a la destrucción o la capacidad de proteger la integridad de uno mismo ante las adversidades.

  2. La capacidad para construir conductas vitales positivas tras esas experiencias adversas.

Cabe destacar que la resiliencia no significa no ser vulnerable al estrés, sino que cuando se presenta el estrés se logra que persistan las competencias funcionales y adaptativas (es decir, aquellas competencias que llevan al ser humano a un desarrollo personal) de la persona porque es capaz de usar estrategias para enfrentar el problema de forma eficaz. La resiliencia, por lo tanto, no es una cura o antídoto en contra del sufrimiento, sino un proceso, un camino que se debe recorrer para poder resolver las crisis de la vida de la mejor manera y volver a tener un sentido de estabilidad y equilibrio al adquirir nuevos aprendizajes o estrategias para seguir adelante después de dicha crisis.


Es importante entender que la resiliencia es un ejercicio que se lleva a cabo día con día. No es una capacidad que puede adquirirse fácilmente, sin embargo, es una habilidad esencial para llevar una vida más placentera y saludable. Existen diversas competencias que pueden ayudar a fomentar en nosotros la resiliencia, por ejemplo, el tener buenas relaciones sociales que nos permitan elevar nuestro autoestima y bienestar, o el autoconocimiento de nuestras propias habilidades para poder hacer uso de ellas en el momento adecuado y enfrentar eficazmente las adversidades que se nos presenten. Además, podemos adquirir nuevas competencias que nos ayuden a tener mayor flexibilidad y adaptabilidad ante las situaciones adversas de nuestra vida a través de un proceso terapéutico guiado por un especialista.


Finalmente, el dolor es parte esencial de la existencia del ser humano, pues nos permite conocernos, cambiar y mejorar si tenemos la disposición y las herramientas para hacerlo. No se trata de ser el más fuerte o de no tambalearse ante los problemas de la vida, sino de ser capaz de adaptarse a las situaciones que nos resultan difíciles para volver a un estado de equilibrio y bienestar con un nuevo aprendizaje.

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