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La Logoterapia y el sentido de vida

hace 1 día
4 min de lectura

¿Alguna vez has sentido que tu vida pierde sentido? ¿has tenido la sensación de estar perdido/a o con un vacío? ¿te has sentido abrumado/a de apatía y que tu día a día sólo se trata de cumplir obligaciones y nada más?



Viktor Frankl fue un notable neurólogo y psiquiatra austriaco, autor de la obra “El hombre en busca de sentido” que recibió elogios y numerosos premios, pero también fue el autor de la Logoterapia, un modelo complementario de psicoterapia que actualmente se considera como uno de los principales modelos complementarios en terapias de sentido, así como un referente dentro de las terapias humanistas.


Como explica en su libro antes mencionado, Frankl vivió experiencias bastante complicadas y dolorosas; al ser judío durante la segunda guerra mundial tuvo que pasar por la deportación de él y de sus padres, la interrupción forzada del embarazo de su esposa, fue hecho prisionero en diferentes campos de concentración durante años, el trabajo de su vida le fue arrebatado y después perdido por sus captores, sufrió la pérdida de prácticamente toda su familia, incluyendo la de su esposa, la persona que más amaba, y por último cuando al fin fue liberado, se enfermó gravemente de tifus que casi acaba con su vida, entre otros eventos realmente desafortunados. Algunos piensan que todas estas experiencias le hicieron crear la Logoterapia, pero en realidad ya se encontraba trabajando en ello, fue así que tuvo que poner a prueba su teoría de primera mano.


La logoterapia tiene como principal objetivo terapéutico el “sentido de vida”. Frankl menciona que aquella persona que se mueva hacia la búsqueda de lo que le da sentido, será la que pueda afrontar los problemas y sufrimientos propios de la vida misma. Muchos de nosotros pensamos que el objetivo de la vida es ser feliz, sentirse pleno o llegar al éxito, pero Frankl dice que estos son sólo efectos secundarios que nos dará el encontrar el sentido de nuestra vida, pues si buscamos la felicidad directamente esta nos eludirá cada vez más, pero si nos enfocamos en el sentido, la felicidad llegará por sí misma.



En sus postulados menciona que, si bien los sucesos negativos y desafortunados que nos acontecen en nuestra vida nos afectan y nos provocan sufrimiento, es nuestra actitud hacia ellos lo que nos va a hacer capaces de afrontarlos. No podemos cambiar la realidad, ni evitar que el sufrimiento toque nuestras vidas, sin embargo, sí podemos cambiar nuestra perspectiva hacia ello, si nuestra vida tiene sentido y tenemos la actitud correcta, podremos no sólo superar la adversidad, sino incluso poder crecer y aprender a pesar de ella.


Pero ¿cómo se encuentra ese sentido de vida? Esto no se reduce a sólo “tener una actitud positiva” o a “echarle ganas a la vida”, no, para Frankl el sentido de vida se encuentra a través de los valores, y los delimita de la siguiente manera:


●      Los valores de creación: aquellos relacionados con el trabajo, proyectos profesionales o de vida, al estudio y aprendizaje, la construcción de algo, ya sea objetivo o subjetivo.

●      Los valores experienciales o de experiencia: como el amor, las relaciones interpersonales, el arte y la naturaleza, en general aquellas experiencias significativas que podemos llegar a tener y compartir con otros.

●      Los valores de actitud: aquellas actitudes que tenemos cuando nos vemos en una situación inevitable o infranqueable, en la cual asumimos una posición significativa frente a ella, así como la responsabilidad que esto conlleva.


Es importante mencionar que para Frankl la búsqueda de sentido en nuestras vidas no debe ser vista sólo como una especie de misión o aventura individual, sino que debemos volcarnos hacia el otro, salir de nosotros, ensimismarse y ver más allá, ya sea hacia una persona, una causa, una profesión, un proyecto, una obra, una responsabilidad, algo más allá de nosotros mismos.



Pero como podrás imaginar, este tipo de decisiones, si bien parten desde la libertad: todos podemos volcarnos hacia lo que sea que dé sentido a nuestras vidas, también viene con una responsabilidad. La Logoterapia de Frankl insiste en que es imperativo que nos hagamos responsables de nuestras decisiones, de identificar qué está en nuestras manos y que no podemos controlar, qué responsabilidad nos atañe frente a una situación en particular, y qué tipo de persona queremos ser frente a esta.


La logoterapia es un modelo complementario en psicoterapias de sentido y humanistas que busca acompañar a las personas, no ignorando el sufrimiento, sino buscando identificar qué podemos hacer respecto a ello, qué actitud tomar, nos ayuda a saber cuáles son los valores que rigen nuestra vida, cómo experimentamos la vida, qué nos guía y qué responsabilidad tenemos de nosotros mismos, los que nos rodean, nuestro trabajo y nuestra actitud frente la adversidad, así la Logoterapia apuesta por el sentido más que por la felicidad o el éxito. Viniendo de una persona superviviente de alguna de las peores fatalidades de la historia, Frankl nos da una opción, la libertad de elegir cómo vamos a reaccionar ante las adversidades y qué vamos a hacer con lo que nos aqueja, nos regresa el protagonismo de nuestras vidas.


Psic. Juan Carlos Gómez Cruz

 
 
 

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