Las ventajas de ejercer la disciplina positiva en casa
- Neuropsicóloga Paulina Baltazar

- 22 oct 2025
- 2 Min. de lectura
La crianza no viene con un manual, y muchas veces nos encontramos reaccionando de manera automática ante las conductas de nuestros hijos. Sin embargo, cuando decidimos ejercer la disciplina positiva, estamos eligiendo una forma de educar basada en el respeto mutuo, la empatía y la conexión emocional.

La disciplina positiva no significa permitir todo, ni mucho menos carecer de límites. Significa acompañar a nuestros hijos en sus emociones, enseñarles habilidades para la vida y ayudarlos a desarrollarse de forma integral.

Pensemos en una escena cotidiana:
Tu hijo de tres años está en el supermercado y de pronto comienza a llorar porque quiere un dulce. Grita, se tira al piso y tú puedes sentir cómo sube la mirada de todos los que están alrededor. En ese momento, es fácil perder la calma o sentir vergüenza, pero este es justo el momento clave para aplicar la disciplina positiva.
Primero, respira y recuerda que tu hijo no te está retando: está teniendo una emoción intensa que no sabe cómo manejar.
Validar es el primer paso: “Veo que estás muy enojado porque no te compré el dulce, entiendo que lo querías mucho”.
Después, acompaña, sin ceder al capricho pero estando presente: puedes tomarlo en brazos, hablarle con tono tranquilo y esperar a que se calme. En lugar de decir “ya basta”, podrías decir: “Te voy a ayudar a calmarte, respiremos juntos”.
Una vez que ambos estén tranquilos, llega el momento de conversar. Puede ser en casa, cuando todo haya pasado.
Ahí puedes decirle: “Hoy te sentiste muy frustrado, y está bien enojarse, pero cuando te tiras al piso no puedo entenderte. Vamos a buscar otra forma de decir lo que necesitas”. De esta forma, le enseñas a identificar y comunicar emociones, en lugar de reprimirlas o expresarlas con conductas desbordadas.

Otra herramienta valiosa es el tiempo fuera positivo. No es un castigo ni un aislamiento, sino una pausa para regularse con acompañamiento. Puede ser ir juntos a un rincón tranquilo, abrazarse, leer un cuento corto o simplemente respirar. Es un espacio para reconectar, no para alejar.

Cuando aplicamos la disciplina positiva, no solo ayudamos a nuestros hijos a desarrollar autocontrol y empatía, sino que fortalecemos el vínculo familiar. En casa se construye el modelo de convivencia que ellos replicarán el resto de su vida.
En DIVERSIA, creemos que la crianza puede vivirse desde la comprensión y la ciencia. Desde un enfoque neuropsicológico, te acompañamos a comprender las etapas del desarrollo, las necesidades emocionales y las herramientas que favorecen una crianza respetuosa.
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