Mi hijo de 13 años: Navegando la adolescencia con sabiduría y conexión.
- Psic. Teresa Sánchez

- hace 17 horas
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La llegada de los 13 años marca el inicio de una etapa de profundos cambios. Para los padres, este periodo suele generar ansiedad, pero la psicología moderna ofrece herramientas para transformar este desafío en una oportunidad de crecimiento mutuo.

1.- HABITAR EL PRESENTE: Conectar antes de Corregir
A menudo, como padres, nos preocupamos en exceso por el futuro de nuestros hijos o nos frustramos recordando cómo “solíamos ser” en el pasado, lo que intensifica nuestras reacciones emocionales. La crianza positiva comienza con la atención plena.
Presencia abierta: ser consciente del momento presente con nuestros hijos, de manera no crítica, ayuda a reducir la rumiación y la ansiedad ante sus nuevas conductas.
Escucha Activa: Practicar el estar “completamente presente” sin juzgar lo que el adolescente experimenta internamente facilita un canal de comunicación segura
Pausa de respiración: Antes de reaccionar a un portazo o un comentario sarcástico, realizar un ejercicio de respiración consciente permite responder desde la calma y no desde el impulso.

2.- EL “YO OBSERVADOR” : Separar el Comportamiento de la identidad
Es común que los padres etiqueten a sus hijos de 13 años como rebeldes o “flojos” El concepto de Yo como contexto nos enseña que las personas somos más que nuestras emociones o pensamientos temporales.
Desidentificación del conflicto: Ayuda a tu hijo a entender que sus explosiones de ira o tristeza son “acontecimientos mentales que vienen y van”, no su identidad total.
Validación sin Etiquetas: Al observar a tu hijo, recuerda que él es el “escenario” donde ocurren estas crisis mismas. Esto reduce la identificación excesiva con pensamientos negativos.

3.- CLARIFICACIÓN DE VALORES: La Brújula familiar
En lugar de imponer reglas arbitrarias, la crianza positiva se basa en valores. aquello que consideramos importante y cómo deseamos ser como familia.
Identificar lo esencial: ¿Qué tipo de padre/madre quieres ser?¿Qué valores quieres que guíen a tu hijo (honestidad, respeto, autonomía)?
La brújula de Decisiones: Los valores actúan como una guía para tomar decisiones en momentos difíciles. Si el valor es el respeto mutuo, las reglas del hogar deben alinearse a este principio.
Dinámica de las “piedra angular” : Reflexiona con tu hijo sobre qué legado o impacto quiere tener en sus amigos y familia. Esto les da un sentido de propósito y dirección en la edad donde suelen sentirse perdidos.

4.- ACCIÓN COMPROMETIDA: Actuar por amor, no por miedo
La crianza efectiva requiere acción comprometida: dar pasos hacia nuestros valores incluso cuando sentimos emociones negativas como frustración o cansancio.
Pequeños pasos: Si valoras la conexión familiar, puedes decidir pasas 10 min de calidad con tu hijo, incluso si te sientes ansioso por su rendimiento escolar.
Superar obstáculos: la acción comprometida implica identificar qué nos permite acercarnos a ellos (como el miedo al rechazo) y crear métodos para superarlos.
Modelar la Resiliencia: Al mostrar que puedes actuar según tus principios o pesar de la dificultades, fomentan la resiliencia a tu hijo
La gestión emocional busca desarrollar flexibilidad psicológica al aceptar las experiencias internas (nuestros miedos como padres y las crisis de los hijos) y comprometernos con acciones alineadas a nuestros valores, construimos una vida familiar más plena y significativa.
Adoptar estos principios disminuye el sufrimiento emocional en el hogar y fomenta un bienestar que perdurará toda la adolescencia de tu hijo.




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