Cómo sobrellevar el inicio del año sin abrumarte.
- Psicóloga Bárbara Córdero

- 7 ene
- 2 Min. de lectura
El comienzo de un nuevo año suele venir cargado de expectativas. Propósitos, metas, cambios, presión por “empezar bien”… y, muchas veces, una sensación silenciosa de cansancio. Si sientes que enero pesa más de lo que debería, no estás solo. La buena noticia es que no hay una única forma correcta de empezar el año.

1. Empieza despacio (y sin culpa)
No es obligatorio arrancar el año con productividad máxima ni con una lista interminable de objetivos. El descanso también es progreso. Date permiso para ir despacio, adaptarte al ritmo del regreso a la rutina y escuchar cómo te sientes realmente.

2. Cambia los propósitos por intenciones
Los propósitos rígidos pueden generar frustración. En lugar de prometer “hacer todo perfecto”, prueba con intenciones flexibles:
Cuidarme un poco más
Ser más amable conmigo mismo
Aprender algo nuevo, sin presión
Las intenciones acompañan, no exigen.

3. Acepta el “bajón de enero”
Después de las fiestas, es normal sentir menos energía o motivación. El clima, el regreso a las responsabilidades y el contraste emocional influyen. Reconocerlo sin juzgarte es un gran paso para sobrellevarlo mejor.

4. Organiza, pero no te satures
Una pequeña planificación puede darte claridad, pero no necesitas tener todo el año resuelto en enero. Concéntrate en el presente cercano: esta semana, hoy, esta tarea. Paso a paso.

5. Mantén pequeños rituales que te sostengan
Una bebida caliente por la mañana, escribir unas líneas al final del día, escuchar música que te calme… Los pequeños hábitos reconfortantes pueden marcar una gran diferencia en tu estado de ánimo.

6. Recuerda que empezar de nuevo no tiene fecha
Enero no es mágico. Puedes recomenzar en febrero, en abril o cualquier día que lo necesites. El año no es una carrera, es un camino que se construye mientras lo recorres.
Empieza el año siendo paciente contigo. A veces, el mejor comienzo no es hacer más, sino tratarte mejor.




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